Los estudios neuroanatómicos y neurofuncionales han aportado datos que muestran también los mecanismos a través de los cuales puede producirse la implicación de las regiones dorsales del estriado en la adicción, así como los caminos neurales a través de los cuales el estriado ventral puede influir en la función de las regiones dorsales de esta estructura. El estriado dorsal presenta una compartimentación de tipo matriz/estriosoma semajante a la del NAc. Estriosomas y matriz presentan un patrón de conexiones diferenciado tanto con la corteza cerebral como con los núcleos dopaminérgicos subcorticales, sustancia negra (SN) y ATV. Haber y colaboradores, distinguen en el estriado tres subregiones distintas en base al patron de conexiones que esta estructura mantiene con los núcleos dopaminérgicos mesencefálicos (SN y ATV) y la corteza cerebral: 1) el estriado ventral constituye la subdivisión límbica; 2) la subregión anatómica que incluye el caudado y putamen central, constituye la subdivisión asociativa; y finalmente 3) la región dorsolateral de los núcleos caudado y putamen forman la subdivisión sensoriomotora del estriado. En cada una de estas tres subdivisiones, existe en patrón neuroquímico (neurotransmisores, neuromoduladores y correspondientes receptores) distinto, que contribuye a la respuesta diferencial de cada una de las regiones del estriado ante el consumo crónico de la droga. Además, estas tres subdivisiones reciben proyecciones dopaminérgicas del ATV y de la SN, que mantienen una organización topográfica. Mientras que el ATV y la SN medial se proyectan a las regiones límbicas del estriado, las regiones laterales y ventrales de la SN tienen conexiones con las regiones asociativas y motoras. Las conexiones descendentes entre el estriado y los núcleos dopaminérgicos mesencefálicos se integran con las vías dopaminérgicas ascendentes, constituyendo circuitos en cascada que se integran mutuamente. De esta manera, la información de las regiones límbicas (entre las que se encuentra el NAC) alcanza las regiones motoras del estriado a través de conexiones con los núcleos dopaminérgicos del mesencéfalo, progresando la información desde la región límbica hasta la motora del estriado, pasando por la subdivisión cognitiva. Además, la corteza prefrontal se proyecta también topográficamente al estriado, pasando por la subdivisión y de allí de nuevo al cortex constituyendo los circuitos cortico-estriato-corticales. Las regiones orbitofrontales se proyectan a la subdivisión límbica del estriado, el CPF dorsolateral, al estriado de asociación, y finalmente, las regiones motoras y sensoriales de la corteza, al estriado sensoriomotor (imagen_25).
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